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La inseguridad actual ha provocado que las alarmas de toda clase, en especial las domiciliarias, se hayan vuelto un elemento codiciado para la mayoría de los ciudadanos.
El tipo de alarma depende de las necesidades y del presupuesto del consumidor.
Por un lado tenemos las alarmas que sólo emiten ruido, es decir, que no se encuentran conectadas con ninguna central. Estas alarmas si bien son económicas, poseen un bajo porcentaje de eficacia. Se espera que el ruido disuada al delincuente o alerte a los vecinos y a los ocupantes de la vivienda. Si en el momento del ilícito la casa está sola, y tenemos la mala suerte de encontrarnos con un ladrón a quien el ruido de la sirena no le incomode en absoluto, entonces la efectividad de la alarma va a reducirse a la posibilidad de que algún vecino solícito llame a la policía.
El costo, como así también su eficacia aumenta si la alarma está conectada a una central de monitoreo. Cuando la alarma se activa manda una señal a la central, la empresa de seguridad que nos brinda el servicio es la encargada de verificar a través de diferentes métodos, que efectivamente hay un intruso en la propiedad, si se confirma que no ha sido una falsa alarma, llaman a la policía inmediatamente.